lunes, 18 de junio de 2007

Tuya

Luz resbala por mi piel
y forma un charco en el suelo.
Mis pies se mojan, entonces,
en un reflejo de cielo.
Tu mirada es un fulgor
que ilumina mi deseo.
Sé quien eres
y -habítame-
como si fueras mi dueño.



© 2007 by Orquídea

2 comentarios:

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

Este poema es realmente bueno. De lo mejor que he leído por internet. Hay dominio de algo. No sé qué. Pero suena a bueno. A distinto. Es precioso.

Hôichi dijo...

hay abismos y pendencieros