Cuatro de la mañana.
Hora de naufragios por los mares de mí misma. Naufragios de éxtasis y exploración profunda; de rumbos inseguros, tan plenos como inciertos.
A esta hora nada temo. La ciudad descansa y está mansa, como una leona dormida. Aún no siente hambre y su ferocidad se acalla en las fauces de lo oscuro. Ella dormita, pero yo, estoy ancha, desnuda, radiante y soberana de mis creencias y de mis creaciones.
Resplandezco de integridad, derrochando dulzura. Habito este instante como una hembra en celo, buscando la preñez que me colme de poemas, de latidos, de colores, de nuevas maneras de tejer los mundos. Los fantasmas retroceden ante mi esperanza, los miedos se desvanecen entre mis dedos. Porque mis manos tejen, porque mis dedos hilan un canto de placer, una plegaria del alma, una alabanza sentida a la Creación inmanente.
Y el reloj marca sin prisa cada minuto avanzando; las cuatro de la mañana, promesa de sol llegando...atisbos suaves de pajaritos cantando, suaves y tenues como las plumas de sus pichones...La Vida se abre como un capullo irrigado de alegría, la mañana se aproxima, abriéndose paso entre el silencio y las pausas.
Cuatro de la mañana.
Hora de naufragios elegidos con brujas danzarinas que jamás usan brújulas...
Cuatro de la mañana...
El cielo está a punto de convertirse en un xafiro, azul, prístino, traslúcido;
diamante puro de la existencia...
...con ese azul me basta para seguir descifrando el mapa de mi esencia...
© 2007 by Orquídea
sábado, 15 de diciembre de 2007
viernes, 14 de diciembre de 2007
El testigo
Un manojo de neuronas, de ojos, de latidos...que expanden y contraen sus luces y sus sombras...
Una constelación vibrante pulsa dentro de mí, inaugurando tormentas de emociones impiadosas, que rugen hasta sacarme la piel, hasta desollar de mis huesos la mediocridad; hasta despellejarme de los falsos testigos.
El único testigo posible es el fuego crepitante, que tan pronto se enciende como se consume, llevándose consigo los secretos más preciados, las mil y una noches de la danza más genuina.
Soy la que Soy. Seré la que seré. Desnuda y sin prisa.
En cada letra de mi nombre hay un llamado de vida.
En la médula ósea de este silencio oscuro, está el azúcar que empalaga mi lengua; músculo-serpiente que se extiende húmeda, tocando cada rincón para bendecirte. Giro extasiada con la mandíbula inmensa, bebiendo a sorbos la lejanía de tu presencia...escupiendo al suelo la presencia de tu lejanía.
El único testigo de mi ardor es el fuego. Sólo él conoce cómo me raspa el alma tu ausencia.
El único testigo de mi amor es el fuego...sólo él ve los dibujos que creo en mi mente al pensarte...sólo el fuego es testigo del temblor de mis labios, del sudor de mi vientre...de la calma perdida...de la cama revuelta, empapada de mis mieles, insurrecta...
© 2007 by Orquídea
Una constelación vibrante pulsa dentro de mí, inaugurando tormentas de emociones impiadosas, que rugen hasta sacarme la piel, hasta desollar de mis huesos la mediocridad; hasta despellejarme de los falsos testigos.
El único testigo posible es el fuego crepitante, que tan pronto se enciende como se consume, llevándose consigo los secretos más preciados, las mil y una noches de la danza más genuina.
Soy la que Soy. Seré la que seré. Desnuda y sin prisa.
En cada letra de mi nombre hay un llamado de vida.
En la médula ósea de este silencio oscuro, está el azúcar que empalaga mi lengua; músculo-serpiente que se extiende húmeda, tocando cada rincón para bendecirte. Giro extasiada con la mandíbula inmensa, bebiendo a sorbos la lejanía de tu presencia...escupiendo al suelo la presencia de tu lejanía.
El único testigo de mi ardor es el fuego. Sólo él conoce cómo me raspa el alma tu ausencia.
El único testigo de mi amor es el fuego...sólo él ve los dibujos que creo en mi mente al pensarte...sólo el fuego es testigo del temblor de mis labios, del sudor de mi vientre...de la calma perdida...de la cama revuelta, empapada de mis mieles, insurrecta...
© 2007 by Orquídea
jueves, 13 de diciembre de 2007
Sangre de pincel

Sangra, sangra...¿cómo no va a sangrar un pincel ?
Los pinceles sangran.
Si los exprimes obtendrás de ellos gotas que narran los sentimientos de los pintores.
Los pinceles sangran; chorrean la esencia de sus dueños; revelan todos sus sinsentidos; sueltan las huellas de sus búsquedas, irradian el resplandor de sus aciertos , y la melancolía de sus tardes grises...
Son como pequeñas escobitas que limpian su alma, su cuerpo y sus huesos, por eso sangran.
Un pincel , una vez que es usado, deja de ser pincel para siempre, y se convierte en una voz que canta a través de los colores.
Los pinceles sangran - te lo aseguro- sangran.
Sangran soltando purpurinas sobre el suelo, atravesando angostos puentes; mojando cascarones hasta desollar las máscaras; hasta dejar a la intemperie los rostros sin pintura.
Sangran apasionadamente, soltando océanos de color rojo; "el color que llama al color"...
Ya sea bajo el calcinante sol del mediodía; o bajo la plateada luna preñada de agua; o bajo las alas oscuras de la cóncava noche; los pinceles sangran, derrochando intensa vida...
© 2007 by Orquídea
sábado, 24 de noviembre de 2007
La mañana

Con hilos dorados enhebrados en mis dedos
bordo esperanzas y soles renacidos
Amanece ...y la tierra humedece las raíces
para sostener visiones y horizontes expandidos...
Hay una mueca en mi rostro
un atisbo de sonrisa
una chispa en la mirada
una emoción profunda
una canción desbordada...
y aunque tu ausencia me baña por dentro
por fuera me bendice la mañana...
© 2007 by Orquídea
jueves, 22 de noviembre de 2007
Nueve de espadas...tristísima
En el centro de mi cama
hay un reloj que palpita
sus agujas giran lentas
su tristeza me camina,
se posa sobre mi espalda
y oscurece la alegría
sangra por los rincones
roba la luz y la vida...
Se derrama la penumbra
entre tanta hipocresía
no puedo mentir ni quiero
tapar mis hondas heridas.
Tu ausencia me duele tanto
tu desamor me aniquila
soy sólo una mujer muerta
que te extraña y te respira.
Y en el final de la tarde
cuando el alma llora penas
el silencio zumba tu aliento
y enreja todas mis puertas...
© 2007 by Orquídea
lunes, 19 de noviembre de 2007
Mezquindad
Me deshidrata tu indiferencia
me agota tu lejanía
me quema tanta miseria
-raspa mi alma como lija-
Tu ausencia es como una daga
que busca oxidar mi calma.
Tus brazos se han desnutrido
están flacos, limitados
delgado está tu saludo
y mezquino está tu abrazo.
© 2007 by Orquídea
domingo, 18 de noviembre de 2007
La Prostituta

Tan sedienta de tu abrazo
cedí mi boca a otros labios.
Tu indiferencia me arrastra
fregando celo y congoja.
Otras bocas, otros besos,
mil intentos de olvidarte.
El reloj calló las horas
frías/secas de esperarte.
Y sin prisa me tomaron
marcando surcos profundos
en mi piel tan desterrada
de tus tierras prometidas...
Gozos, brindis, y jadeos
volcados sobre mi herida,
cicatrices embriagadas
para olvidar tu partida.
Te olvido porque olvidarte
es mi recuerdo elegido,
(me engaño sin engañarte
tu eres mi amado y mi abismo)
Otros hombres, otros mundos
dejaron en mí sus sueños,
sudores de hombres lejanos
pasiones de marineros,
artistas,
soldados,
vendedores,
extranjeros...
Anduve por mil navíos
crucé todas las fronteras
descendí hasta los suburbios
donde arden las hogueras,
ascendí hasta los temblores
que preceden a las lluvias,
navegué por muchos mares
vomitando mi amargura...
Mi cuerpo: mapa y sendero de
amantes claros, desnudos,
pero tu sello ha quedado
pulsando en mi vientre oscuro,
como laten las estrellas
en las venas de la noche;
Y cada vez que soy puta
soy océano de todos,
sin refugios ni tibiezas
me desaguo en soledades,
prostituyo mis acuerdos
mis plegarias y mi sexo,
pero guardo un sitio alado
custodiado por tu sombra
-muy sagrado-
luminoso
resplandor en mi memoria...
que cierro con mil candados
y bautizo cada día
con agua de manantiales
y selva nueva, con vida...
Y en el éxtasis ficticio
del momento más buscado,
cuando un hombre me posee
creyéndose que me habita,
mi flor roja ya ni llora,
sólo succiona y traga,
trabajando de nodriza
para las almas sin nada,
carnaval de pocas luces
mascaradas en las camas,
y el deleite se dibuja
humeante, como borracho,
-esperma anónimo
estalla
como rio sin corriente-
y en el medio del aullido,
mi lengua no me obedece,
ni besa ni gime: grita!
grita tu nombre en silencio
al espacio, al infinito,
al espíritu del viento!
como un conjuro triste,
ardiente y desesperado
que desea alcanzar urgente
tu corazón alejado
tan atravesado por la niebla...
tan custodiado por gaviotas mudas...
© 2007 by Orquídea
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